Café para todos

Un peruano llega a consumir, al año, un promedio de 650 gramos de café. En casa consumimos 250 gramos… a la semana. A veces una moka italiana, a veces una V60, otras veces una francesa. A veces en casa, otras en una cafetería, en las de siempre o en las nuevas por conocer, por explorar. Siempre en el desayuno, a media mañana, después del almuerzo, con los amigos o solos, en el lonche familiar, con el último postre recién salido del horno, en medio de una conversa, frío o caliente. Para el café no hay excusas, solo hay deseos.

Jamás he podido detectar más sabores en el café, que el del café mismo. Me encantaría saber lo que saben los conocedores y al hablar con alguien más poder decirle: “se siente afrutado, también un sabor terroso, algo de cerezas y por ahí un delicado sabor a…”. Aunque alguna vez sentí un claro sabor a cerveza en mi café, creo que era una cerveza de café… sí, era eso, una “Cumbres de café”, perdonen la distracción. Me encantaría que pase lo mismo con el vino, he tomado tanto que quizás ya podría también sonar a conocedora, evocar los recuerdos de lo bebido y transmitirlos: tánico, seco en boca, pero menos amargo que uno áspero… Pero no, no soy una experta, sólo sé que el vino, la cerveza y el café, me gustan fuertes (me gustan juntos también), redondos, completos, serán mis favoritos si me mueven el alma, no hay más. Pero concentrémonos en el café, he tomado tanto pero tanto, que el dato que les comentaba al principio parece chiste, ni el consumo de Ale (11 años) es tan bajo. Y, habiendo tanto café peruano extremadamente rico, y tantos lugares dónde consumirlo, elevemos ese número y comencemos a disfrutar de este regalo.

Aquí les paso mi lista de cafeterías favoritas, el criterio es único: la calidad del café. Si es un buen espacio o no, son criterios adicionales. Si hay buena comida o no, que acompañe el café, son criterios adicionales. Esta lista tiene que ver sólo con el café. Es mi interés que pasemos de solo un americano, que cumple y es necesario, a probar más: un increíble espresso, un encantador flat white, un refrescante cold brew… todos, si es posible, sin azúcar.

1. Café Verde

El espresso, aquí, te remueve el alma. Voy a esta cafetería, en la intersección de la calle Piura y Santa Cruz, desde hace poco más de 10 años. ¿A quién no he llevado al Café Verde, por lo menos una vez? Entrevistas de chamba, conversaciones con amigos, para conocer a lectoras de este blog, para poder escribir…, los motivos me han sobrado siempre. En efecto, mientras escribo este post, disfruto de un “Cuchi Runtuchi”, aquí mismo, en la barra del Café Verde. Si bien el espresso es, para mí, inigualable, cremoso con ninguno (y he probado montones), es notable también su filtrado, su capuccino poderoso, denso, redondo.

Aquí todo es sencillo y creo que eso lo hace inigualable. Sencillez y compromiso, mucho conocimiento acerca de café, todo eso combinado se va en cada taza y llega -exacto y tal cual- al paladar de quien lo pruebe. Mi primera recomendación será siempre la misma: vayan al Café Verde.

Av. Sta. Cruz 1305, Miraflores

2. Neira Café Lab

Café de especialidad. Aquí he probado el mejor V60 de la vida, todo un espectáculo de medida exactas, tiempos y temperatura. Cuidado máximo que se evidencia en cada sorbo, entre dulce y ácido, preciso, suave, pero con carácter. Una delicia.

Enrique Palacios 1074, Miraflores

3. Milenaria

No recuerdo cómo llegué a Milenaria, seguro que como llego a todas las cafeterías que conozco: explorando Lima, el Perú. La verdad, no importa, lo importante es que encontré este espacio súper cálido y amable y he vuelto tantas veces he podido. Aquí vas a encontrar un riquísimo americano, de café de Huánuco, desde el Valle del Monzón. Viene en una taza generosa, hermosa además, que llegará a tu mesa con la sonrisa amable y que abraza de Milena y Andrés. Aquí encontrarás más que un americano, obviamente.

Calle Alcanfores 199, local 104, Miraflores.

4. Puku Puku

Puku Puku tiene varios locales, he ido a todos, pero me quedo con uno de ellos porque es demasiado especial. Es enano, chiquitito, quizás ni lo notas al pasar, pero deja que el olor a rico café te guíe… A veces hay cola, pero vale la pena esperar, y más si lo que vas a pedir es un contundente, robusto, exquisito, capuccino con leche de almendras. ¡Mi favorito! Yo no sé si es la mano del barista que la prepara (que tiene mucho que ver), pero he probado tantos, pero tantos, pero tantos capuccinos con leche de almendras, que con mucha convicción puedo decir que, en el local de Larco de Puku Puku, está el mejor.

José Larco 1285, Miraflores

5. Kaldi’s Coffee & Tea

Pida el flat white, pídalo. Que lo pida, pídalo. No espere. Además va a venir con un cuadradito de brownie o blondie, lo que caiga. Pídalo, en serio, ya no demore.

Calle Gral Recavarren 598, Miraflores

Conozco más cafeterías, muchas más, pero estas (y los cafés que les he mencionado) son mis favoritas. No he dejado de explorar, ni de sorprenderme por la calidad de nuestro café, el profesionalismo de los baristas y el amor gigante que hay alrededor de este granos tostados y molidos. Pasen también por la Tostaduría Bisetti, por Origen Tostadores de Café, por Coffee Time en Colón, por Abisinia Company, que es la cafetería de una barista de campeonato.

Ahora, si estás en casa, ¿qué café usar para pasar?. “Pasar” el café es una bonita costumbre que, además, nos permitirá consumir un mejor café, más fresco, más sabroso. Invierte en un molino, porque es una inversión, hay de varios precios, manuales y automáticos. Compra café en grano (verifica la fecha de tostado), busca la válvula en la bolsa, aplástala y déjate emborrachar por el olor de café. Sólo si te emocionas, compra ese café. Muele la cantidad que vayas a usar durante el día y listo. Disfruta. Aquí una pequeña lista de cafés que compro en grano y que son mis favoritos.

  • El del Café Verde, obviamente, es mi cafetería favorita por su café maravilloso y venden ese mismo café en granos para que lleves a casa. Usualmente compro el espresso, prueba, compra de un tipo, la siguiente vez otro y así hasta que definas cuál te gusta más. Cuidado, te puedes enamorar de todos.
  • El Caschuna, de la Tostaduría de Kelly. A Kelly la conocimos el 1 de enero de este año, en Villa Rica, y fue maravilloso conocerla. Escuchar su historia, su propósito, su amor por el café. Ahí conocí al amor de mi vida (estamos hablando de café, ojazo), un café de Villa Rica, con notas de jazmín (mi flor y olor favoritos de la vida), un tesoro en medio de la selva central. Tesoro es poco, aquella vez traje todo el café que pude, no he vuelto a probarlo y sufro debido a ello. No se vende en Lima, según nos contó Kelly. Habrá que encontrar la manera de traerlo, pero ya, ese maravilloso café debe ser disfrutado por todos.
  1. Café D’dago, me parece uno de los cafés más justos que hay en el Perú: buen sabor, buen precio. Muy recomendable, es el café que me ha acompañado semanas de semanas y antes de que se me acabe he corrido a comprar una bolsa nueva. Sabroso por donde se le pruebe.
  • “Sólo para fumadores”, de la Tostaduría Bisetti Aquí mi juicio está nublado, no sé si me gusta este café porque es muy buen café (mega potente) o porque hace mención a uno de los cuentos de mi esposo (Julio Ramón Ribeyro es mi eterno esposo, sabrán). La verdad es que es por ambas razones, me llamó la atención el nombre del café, lo compré, lo probé, me gustó más y le juré amor eterno a JRR.
  • El Café de los Three Monkeys, siempre compro una cajita (preciosa) de este rico café cuando voy a Cusco, siempre pido que me traigan una cuando alguien va por allá. Una delicia, muy recomendado.

Otros cafés para pasar que también recomiendo: el “Chabela” de Neira Café Lab, el de Coffee Time, el de los italianos que abren quién sabe cuándo y quién sabe qué días y que están por el parque Kennedy.

Acerca de cafeteras/métodos

No te mientas, las cápsulas de café no son un método de café, un tipo de café. Toma tu cafetera, muele el café, pásalo, haz este proceso y disfruta. Vas a encontrar cafeteras de todos los tamaños y precios, obviamente la calidad de la cafetera va a hacer que esta sea más duradera, que el proceso sea limpio, entre otros beneficios, pero… dale, con confianza, compra la quieras. Hay desde S/20. En casa solemos usar:

  • La moka italiana, es mi preferida, el proceso me parece fascinante. Pon agua caliente (la cafetera no es tetera), pon café molido (fino, fino y sin aplastar), coloca la parte superior, abre la tapa y espera el crunchchchchchch, tapa, espera unos segundos y sirve.
  • La prensa francesa, poderosa como ninguna, te da un café mega power, esto debido al tiempo de contacto que tiene el café con el agua. Nuevamente, cafetera caliente, café molido (molienda gruesa), agregamos agua caliente en círculos, tapamos y esperamos 5 minutos. Pasado este tiempo presionamos el filtro a través del pistón, suavemente, aprecia el momento, llega hasta el final. Listo.
  • La V60, un método de extracción que recibe este nombre por el vector 60, el ángulo de 60 grados de su cono, que permite que el agua fluya hacia el centro, extendiendo el tiempo de contacto. Este método me fascina, el cuerpo del café puede variar según si usas una molienda fina o una media, y si el agua va cayendo lento o si es más bien constante. Tú decides. Sólo necesitas la V60, el filtro y el café, y vas a poder pasear con esta cafetera. La hemos llevado en nuestros viajes más de una vez.

Y hay más, mucho más. Consumamos café peruano, café real, honesto, que viene de agricultores amantes del café, respetuosos de la tierra y que cada vez más mejoran sus procesos para llevar un mejor producto a la mesa de todos. Si puedes, no le pongas azúcar, deja que el sabor y el aroma inunde todo. ¡Feliz día del Café Peruano!

1 comment

  1. Muchas gracias por compartir tu gusto por el café y hacer q conozcamos más sobre nuestra variedades de café peruano.

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