Desde el cariño, nuevas familias

  • Pablo, 45 años, recientemente se convirtió en padre de mellizos. Es soltero y tuvo a sus hijos a través de gestación subrogada[1].
  • Manuel, 45 años, celebrará su segundo matrimonio este mes. Su hija de 8 años será la dama de honor. Ella proviene de su primer matrimonio. Su novia -pronto esposa- tiene 6 meses de gestación.
  • Brigitte y Sofía son pareja, ambas tienen 33 años. Ramón, un cachorro de raza Beagle, es su hijo perruno, han decidido no tener hijos y adoptar 3 cachorros más.

Ninguno se conoce, pero todos tienen algo en común y es que cada uno de ellos conforman una familia.

Familia, para la RAE[2], es el “grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas”. Sobre la base de este concepto se han formado vínculos bastante diversos alrededor del mundo, desde las familias tradicionales: papá, mamá, hijos, hasta las conformadas por: papá-papá, mamá-mamá, sólo mamá, sólo papá, familias sin hijos, abuelas o tías que crían, familias cuyos miembros -por alguna razón- migraron a diferentes lugares, familias reconstituidas (como la mía). En todas, a pesar de las diferencias de sus orígenes y sus dinámicas, la esencia es la misma y es el amor entre sus miembros, el amor como núcleo y principio, y las ganas -en algunos casos- de criar un hijo, lo que las une. Buscando, además, establecer a la familia como un pilar fundamental para la sociedad, como un lugar privilegiado en el que sus miembros se protegen, se educan, se brindan seguridad, independientemente de la manera cómo haya sido conformada.

El “Día de la familia Peruana” (2do domingo de setiembre), y todos los días, debería ser motivo para celebrar las diferentes familias que coexisten, aceptar, reconocer y abrazar esta diversidad, hacer una revisión de si genuinamente desde casa promovemos la tolerancia. Somos los padres los encargados de formar y transmitir a nuestros hijos el valor de la diversidad y la normalidad que existe en ella. Las creencias de los padres no necesariamente serán las que sus hijos tengan, mantengan y refuercen, debemos saber que nuestra labor está más bien en ayudarlos a analizar lo que ven, lo que viven, a tomar diversos puntos de vista, contrastarlos, reflexionar y actuar en consecuencia. Conformar una familia no significa que todos lleguen a pensar, sentir, ni abrazar los mismos ideales, lo que sí significa es que a pesar de las diferentes opiniones y creencias, la dinámica entre ellos tendrá como base el respeto, el amor y la tolerancia. Criar así, le hará un favor enorme a la sociedad, al país.

Y es que no criamos para nuestra casa, no nos reunimos para vivir en solo cuatro paredes, somos ciudadanos de un país, del mundo y lo que hagamos, reforcemos, repercutirá en mayor escala en otras personas. Tampoco criamos solos, crían también los tíos, los abuelos, los vecinos a nuestro alrededor, los maestros, el médico de cabecera, la casera del mercado, nuestros gobernantes, criamos en comunidad. Nos relacionamos con todos y todos nos van dejando un aprendizaje, ser consciente y consistente con esta realidad nos llevará a formar una sociedad más responsable, más justa, más tolerante, más inclusiva desde la infancia. Es por ellos que no es sólo importante la labor en casa, sino también aquello que sucede en las escuelas, en nuestros centros de labores, en los gobiernos. Cuando Manuel se divorció, por ejemplo, la escuela de su hija jugó un rol importante para apoyar a la familia en este proceso, una nueva realidad se presentaba para esta estudiante y abordaron el tema con mucho respeto y cariño. Trabajar desde la educación, en la escuela, es sumamente necesario para normalizar la existencia de los diversos tipos de familia y así favorecer la tolerancia, la inclusión, desde que los niños son bastante pequeños. Es así como entender y mirar con ojos amables la diversidad que existe nos llevará a crecer como personas, ser más comprensivos y abiertos, lo que recae directamente en la formación de nuestros hijos. El crecimiento de uno de los miembros de la familia favorece a la familia completa, el crecimiento de los padres favorece el de los hijos y viceversa.

Formar una familia sobre la base del amor, criar hijos amándolos, estableciéndoles límites, educándolos con el ejemplo, mirándolos a los ojos, buscar el crecimiento de todos, todos estos actos de amor no tienen que ver con quién los hace, quién los ejecuta, sino desde dónde. No importa cómo está conformada tu familia, es simplemente, es tuya y es tu lugar seguro, trabajemos para que así sea, para que se mantenga, para que las nuevas familias que se formen a partir de la tuya sean transformadoras de una nueva sociedad, más tolerante, más amorosa, más responsable, más justa. Veamos con ojos amables lo que hay a nuestro alrededor, abracemos fuerte, sonriamos de verdad, actuemos con el corazón y desde el cariño.  

Lu


[1] Es cuando una mujer está embarazada y posteriormente va a dar a luz, no obstante el bebé pertenece tanto genéticamente como de forma legal a otros padres.

[2] Real Academia Española

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