Primera temporada de talleres finalizada

Han sido 5 temas, 4 días, 25 personas y un solo miedo (el mío).

Y tengo algunas conclusiones acerca de esta primera experiencia:

  • Todos los papás que asistieron (y estoy convencida que los que no, también) sienten un profundo y honesto amor por sus hijos. Y no lo digo porque ellos lo dicen, es lo que no dicen con palabras justamente lo que más comunica. Hay mucho cariño y ese es un buen punto de partida para cualquier mejora, para algún cambio, para una revisión amable de cómo soy y cómo puedo ser mejor.
  • Todos, a diferentes niveles, creen que hay que resolver algo en sus hijos. Y la verdad es que es la mirada de la mayoría de papás y mamás. Centramos la atención en nuestros hijos y en lo que hacen o dejan de hacer y nos sacamos del mapa como si nuestra participación no impactara. Asumimos que nuestro rol es ser impulsores de algún cambio, más no como los que quizás deban cambiar.
  • Somos más inconsistentes de lo que creemos, nos cuesta mantener nuestros acuerdos, las consecuencias que imponemos ante conductas a cambiar, las decisiones acerca de nuestros hijos en general, por una lista enorme de razones como que cuesta mucho, como que estamos agotados, como que es muy difícil. Y sí, criar no es sencillo, requiere de paciencia, de tiempo, de presencia, de constancia y consistencia. Es nuestro constante intento de lograr una maternidad/paternidad perfecta lo que nos está agotando más cada vez, ¿dar la talla?, ¿ser como espera el resto que seamos y que sean nuestros hijos? ¿no decir que no? ¿alimentarlos sin gluten?…. Habríamos de calmarnos más y de criar con mucho sentido común, el amor ya está, agreguemos sentido común. Nadie nos está evaluando, solo hagamos lo mejor que podamos.
  • Lo obvio y evidente es todo lo contrario, se nos hace extraño, está oculto. Pero en cuanto nos damos cuenta lo vemos realmente y sobre eso reflexionamos para mejorar. Recuerden, no para calificarnos como malos o buenos padres, sino para elaborar mejoras, como en el trabajo, como es la vida: buscar siempre nuestra mejor versión.

Acerca de mí y de esta experiencia puedo decir que ha sido mejor de lo que creí, imaginé, aluciné. Tenía mucho temor de no conectar con la gente, de no entregar información que sea útil, de no generar agendas para que puedan reflexionar en casa. Tomé mi temor como cartera, al lado mío y colgando bien pesada me lancé y ha sido genial ir bajándole el peso, hasta casi no sentirlo. Me ha encantado conocer a tantas personas, conocer sus historias, verlos abrirse emocionalmente, soltar algunas lágrimas en un espacio que sentían seguro. Verlos tomar apuntes, comentar, reflexionar, ver sus historias reflejadas en las historias de otros papás, sentirse acompañados. Qué alegría enorme me ha dejado este proceso, es por eso que vendrán más, esto no puede parar y espero llegar a muchas más personas, con más ideas, con más reflexiones.

Se acabó esta primera experiencia pero ya vuelvo con más. Ha sido tremendo placer. ¡Gracias a todos los que participaron, han sido un lujo!

Lu

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