El fin de la primaria

“Ma, ¿me puedo rizar las pestaña?”, ha sido la pregunta de este año. Debí suponer que así serían las cosas cuando a los 4 años me decía: “¡mami, píntame lo labios!”. Ale cumplirá 12 años en cuanto el 2020 haya comenzado, y en solo dos semanas (del aún 2019) terminará la primaria. Les juro, no siento nada parecido a: “oh mi bebé, no quiero que crezca, que se quede chiquitita para siempre”. Es la menos bebé de mis hijas, es la menos apegada, la que tiene menos mamitis. A veces, por sus estado natural de madurez, me olvido que tiene solo 11 años y alucino que hablo con alguien más grande, me doy cuenta y pongo freno. Es una niña aún, pero ya no una bebé, creo que solo la sentí así: bebé, hasta que cumplió 3 años, luego fue como hablar con una viejita muy pequeña. Noto sus cambios […]

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El contador a cero…

Una magia especial traen los cumpleaños, son como una invitación para recomenzar, un nuevo año comienza para ti justamente ese día. Yo tengo dos cumpleaños, el de verdad y el del DNI, como de niña no me celebraban ninguno, desde hace ya varios años (cuando yo pude costear mis cumples) celebro ambos. ¿Por qué no? Y ahí me ves, con mis hijas, mi familia bonita, mis amigos queridos, todos prestándose a celebrar dos veces. Les decía que trae una magia especial, personalmente siento una especie de efecto de poner el contador a cero, ese que te marca cada día vivido. Y no es como que hago como si lo anterior no existiese, claro que sí, es aprendizaje, es lo que me trajo hasta aquí, pero es lo que ya fue, es lo que ya no puedo tocar, ya no puedo volver a vivir porque ya pasó. Entonces el día de […]

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Café para todos

Un peruano llega a consumir, al año, un promedio de 650 gramos de café. En casa consumimos 250 gramos… a la semana. A veces una moka italiana, a veces una V60, otras veces una francesa. A veces en casa, otras en una cafetería, en las de siempre o en las nuevas por conocer, por explorar. Siempre en el desayuno, a media mañana, después del almuerzo, con los amigos o solos, en el lonche familiar, con el último postre recién salido del horno, en medio de una conversa, frío o caliente. Para el café no hay excusas, solo hay deseos. Jamás he podido detectar más sabores en el café, que el del café mismo. Me encantaría saber lo que saben los conocedores y al hablar con alguien más poder decirle: “se siente afrutado, también un sabor terroso, algo de cerezas y por ahí un delicado sabor a…”. Aunque alguna vez sentí […]

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Transparencia

Desde hace unas semanas, más que eso en realidad, sabía que debía contarle a Ale algo acerca de mí, de nuestra familia. Estos últimos días sentí la necesidad de hacerlo ya y no extender más el tiempo, tenía miedo, muchísimo miedo. ¿Quién quiere que sus hijos sufran? y por acción de unos de sus padres, creo que nadie. Yo no quería y sentía que quizás lo que tenía que contarle podía generarle algún dolor. Importante aclarar que no pretendo que mis hijas tengan una vida llena de cosas buena, es decir, sí quiero, pero la vida viene con todo: con cosas maravillosas, con cosas geniales, con situaciones y personas malas también. Y todo eso que nos pasa es aprendizaje, nos lleva a valorar lo que tenemos, lo que somos, a ser agradecidos. Así es la vida, así es vivir, lo que a mí me generaba tanta ansiedad era generarle a […]

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Lemon Tree

Yesterday you told me about the blue, blue sky.And all that I can seeIs just a yellow lemon tree. Esta canción sonaba en mi cabeza cuando tenía 16 años, la escuchaba mil veces (como hoy, como ahorita). Todo en absoluto era más sencillo, mi mayor responsabilidad era estudiar y sólo estudiar, mantener el cuarto ordenado, chequear de cuando en vez a mis hermanos. Hoy he regresado a tener 16, he recordado a mis amigos queridos, mi sonrisa de aquella época, a mi primer enamorado. Qué increíble es esa edad, yo juraba que con él me casaba, que tendríamos hijos (a los que obviamente ya les habíamos puesto nombre: Carolina y Santiago), que pasaríamos la vida juntos. Evidentemente eso no pasó, terminamos un año después, no tuvimos a Carito ni a Santi, la vida nos vino encima con todos sus retos. Recuerdo a mis amigos, nuestras tremendas aventuras, nuestras conversaciones interminables […]

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Acerca de bastones

Últimamente hablo -la mayor parte del tiempo- sólo conmigo, una lujo, un problema también. Soy mi hombro, mi dedo acusador, la mano que me sostiene, el abrazo que necesito, mi custodio, mi inquisidor, mi salvadora, quien me hunde. Saber que te tienes a ti mismo, que es menester quererte suficiente, creerte autosuficiente, podría hacer que pierdas de vista que también es necesario que existan personas a tu alrededor que puedan quererte lo que tú sóla no estás pudiendo, que puedan ofrecerte aquello que tú no eres capaz de facilitarte (por alguna razón), hasta que puedas auto gestionarte, otra vez. Me explico. Saberte suficiente para ti es, según yo, una necesidad a cubrir. Aceptarte tal cuál eres, buscar tu mejor versión de manera constante, quererte y cuidarte muchísimo, todo eso junto, todo eso es lo que ofreces al mundo y va -de alguna manera- a calibrar lo que estás dispuesta a […]

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Mis hijas, la novia de su papá, las familias reconstruidas

Ale me pidió estrellas de mar, debía llevarlas al colegio para una investigación. No sé cómo las conseguí, pero ahí estaban: 4 estrellas de mar. Ale y Ana estaban con su papá, esto fue hace casi un año. Ese fin de semana Fito (el Beagle de mis hijas) se comió las estrellas. El lunes Ale me contó lo que había pasado, le dije: “¡ay noooo, pero debías llevarlas hoy al cole!”, “no te preocupes mamá, Catalina me trajo todas las que necesitaba, eran lindas, de varios colores…” Esa fue la primera vez que sentí la presencia de la novia del papá de mis hijas -a.k.a Catalina-, en la vida de mis hijas. Ambos llevaban juntos ya algunos meses, él me la quiso presentar en más de una oportunidad. Debo confesar que yo no quise, “es solo tu enamorada, sé feliz, no me integres”. Asumí que consolidarse en una relación le […]

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Mis hijas, mi tiempo

Casi siempre -desde que tengo 18 para ser más exacta- he tenido principalmente dos maneras de ocupar mi tiempo: 1) siendo mamá y 2) trabajando. También se han unido a la combinación 3) estudiar y 4) encargarme de mi casa (en las que he vivido y esta virtual). Para mí, para Lu, ha habido muy poco tiempo, pero básicamente porque así lo decidí, no porque algo o alguien me lo impidiera. Fue recién después de divorciarme que descubrí que podía dedicarME tiempo, tenemos custodia compartida y eso ayudó muchísimo, eso significa que hay días, semanas en las que mis hijas no están viviendo en mi casa, sino en casa de su papá. El tiempo apareció, me aterré, busqué ocuparlo haciendo cosas para mis hijas pero ellas ya no estaban, me aterré más aún, luego pude ver más claro. Ya son años de cuidar celosa y cuidadosa, el tiempo que es […]

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